Este texto aporta ideas para movilizar a toda la iglesia para hacer el trabajo evangelístico; no de la misma forma, pero sí con el mismo objetivo de salvar a los perdidos. De ahí que se redefina el evangelismo como: “toda aportación formal o informal; directa o indirecta, que contribuya a que las personas conozcan y acepten a Jesucristo como su salvador personal”.





